Descubrimos al ladrón de la caja fuerte |
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A finales de 1994 Javier, un amigo detective privado, nos comenta que su agencia ha recibido el encargo de investigar un robo, en una empresa, a la que llamaremos “Limpiezas SL”, donde había desaparecido la caja fuerte y sul contenido, varios millones de las antiguas pesetas.
Siguiendo el procedimiento habitual, la dirección de empresa denunció los hechos a la policía y a la compañía de seguros. Después de las primeras investigaciones, y dado que no se había producido el forzamiento de las puertas que dan acceso a la oficina, la policía dedujo que había sido alguien de dentro, que el autor tendría que ser alguien con libre acceso a las instalaciones, probablemente un empleado.
Después de tomar declaración como testigos a propietarios y empleados el caso fue archivado, a la espera de que nuevos datos o acontecimientos invitasen a su reapertura.
La propiedad, se trataba de una empresa familiar, no quiso resignarse a que los hechos quedaran impunes. Para ello contrató a la agencia de detectives de Javier, quien después de algunas diligencias concluyó que la evaluación del testimonio de los empleados, mediante la aplicación del polígrafo, terminaría por aclarar el asunto. Pese a que Javier tenía sus sospechas no las reveló, no quería influenciarnos. Como buen detective quiso verificar si los resultados de la evaluación poligráfica coincidían con sus pesquisas.
A nuestro requerimiento el gerente de la empresa convocó a todos los empleados. Javier les dijo que la investigación estaba muy avanzada pero que les pedía a todos su colaboración en una última prueba, la del polígrafo.
El gerente Ángel dijo que tanto él como sus hermanos Luis y Josefa, relacionados con la empresa, se someterían en primera instancia a la prueba, para que a los empleados les quedara claro que no se trataba de un robo fingido y que no se trataba de buscar un culpable sino al autor del robo.
Durante varios días fuimos evaluando al personal, empezando por aquellos que en principio aparecían como menos sospechosos. Finalmente dimos con un empleado a quien denominaremos Alberto que desde el principio trató de confundirnos acusando a otros empleados y familiares.
A raíz de los resultados que obtuvimos Alberto terminó por confesar, había sido procesado y condenado por atracar a punta de navaja a clientes de cajeros automáticos en Madrid y su periferia. También admitió ser consumidor de sustancias nocivas, cocaína, marihuana y de diversos fármacos. Dejamos pasar unos días mientras procesábamos los datos obtenidos, antes de proceder a evaluar a Alberto por segunda vez. Esta vez admitió haber sido despedido de varias empresas por robo. También aceptó haber sido el autor de más de cincuenta robos en una gran empresa fabricante de camiones cercana a Madrid, allí Alberto durante el turno de noche se dedicó a “reventar” las máquinas de refrescos. Alberto invertía el dinero obtenido ilegalmente en droga, para su consumo y distribución a empleados de empresas donde “Limpiezas S.L.” prestaba servicios.
Con los contundentes datos obtenidos mediante la evaluación poligráfica y la presión ejercida por el detective Alberto, derrumbado terminó por desvelar el caso, implicando de paso a un miembro de la familia propietaria. Se trataba del hijo de Josefa, un estudiante a quien Alberto había captado como cliente en un local de juegos recreativos cercanos a la sede de “Limpiezas S.L.” El muchacho había escuchado a su madre comentar por teléfono algo sobre la cantidad de dinero que se guardaba esos días en la caja fuerte de la empresa. En un descuido de ésta le arrebató las llaves de la oficina, realizó una copia y se la entregó a Alberto en su lugar de citas. Unos días después ambos pasaron a disposición judicial.
Traian Ciharean, medalla de Bronce en Barcelona 92 y Adrian Mateas formaron parte hasta 2002, del equipo rumano de halterofilia. Tras sus disputas con la Federación fueron apartados del equipo nacional. Durante su estancia en la Villa Olímpica de Sydney, Australia y justo antes de comenzar a participar en la competición ambos fueron acusados de doping, más concretamente de haber tomado diversas sustancias prohibidas durante la concentración del equipo olímpico en Rumania. De su paso por el polígrafo en el programa “Masina Adevarului” en B1TV – concluimos que ambos se dopaban de forma regular. Ellos mismos lo admitieron en el programa, si bien no consumieron esas sustancias durante los días de concentración antes de la cita olímpica. Mateas afirmó… “claro que nos dopábamos, todos sabíamos que nuestros contrarios lo hacían, si nosotros no lo hiciéramos estaríamos compitiendo en desventaja. Por otra parte tampoco somos tan tontos como para doparnos justo antes de competir…” |
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Al Posto Tuo (Rai Due) con Brigitte Nielsen.
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El tenis profesional es un mundo aparte, donde se juegan sustanciosos premios y contratos publicitarios. Para triunfar, no sólo basta con tener talento y una excelente forma física, se necesita además un equipo realmente profesional que cuide en los mínimos detalles la actividad diaria del deportista, incluyendo la planificación de la temporada, entrenamientos, dieta alimenticia, relaciones, etc. Nada se puede dejar al azar, pues de ello dependerá el futuro del jugador. En los años 2001 y 2003 hemos evaluado a dos brillantes jugadores de la ATP, ambos acusados de haber consumido Nandrolona y/o derivados de la misma. Uno de ellos, hoy día retirado, con una brillante carrera a sus espaldas, el otro con un futuro que ya es realidad, alguien que no hace mucho alcanzó el número dos del ranking mundial. En ambos casos las pruebas aportadas por el comité de disciplina deportiva de la ATP Tour dejaban entrever irregularidades, máxime cuando los valores del análisis y contra-análisis eran dispares. No obstante, los jugadores estaban apercibidos de la apertura del correspondiente expediente disciplinario, que concluiría con una vista en un tribunal deportivo donde se tomaría la decisión final. Ante esta situación y en vista de que las graves sanciones que se preveían, hasta 2 años sin jugar, podrían truncar las carreras profesionales de los jugadores, sus respectivos representantes nos encargaron la realización de una Evaluación Psicofisiológica de la credibilidad del testimonio completa, que alcanzaba tanto a los jugadores como a entrenadores y preparadores físicos. Las pruebas fueron dirigidas por Patricia, nuestra Psicóloga Forense y completadas con el polígrafo. En ambos casos el resultado fue que ninguno de ellos se había dopado voluntariamente. A uno de ellos la ATP le absolvió completamente, en el segundo la sanción aplicada fue la mínima, dos meses. Se evitó una injusticia, y al mismo tiempo se pudo demostrar la inocencia de dos sensacionales deportistas.
Recibimos la llamada del Jefe de Seguridad de una conocida empresa de transporte urgente situada junto a la terminal de carga del aeropuerto de Barajas.
Tiempo atrás habíamos identificado en el “depot o almacén” de esta misma empresa a un empleado que se dedicaba a romper con los dientes de las carretillas elevadoras, cajas que contenían teléfonos móviles. El operario, llamado ficticiamente Esteban, después de sustraer algunas unidades, reparaba el embalaje como si de un accidente se tratara. Más adelante las compañías de seguros se harían cargo de la indemnización, si bien las pólizas no hacían más que aumentar.
Pese a ser despedido Esteban siguió percibiendo información sensible de la empresa. Antes de salir había comenzado a relacionarse con una compañera llamada Amanda que trabajaba en el departamento de contabilidad. Durante una operación de contaje de efectivo Amanda aprovechó un descuido de sus compañeros para introducir entre sus ropas un fajo de 100 billetes de 500 Euros, en total 50.000 Euros.
Amanda, de 20 años, había sido animada por su novio para que diera el golpe. Éste le había incitado a la apropiación indebida del dinero con el pretexto de que con esa cantidad podrían establecer un negocio propio. Esteban se había iniciado como importador paralelo de coches usados. Los traía desde Alemania y los vendía a particulares como el padre de Amanda, que ya le había comprado un BMW.
El Jefe de Seguridad tenía la convicción de que Amanda había sido la autora del robo, de hecho tenía un video donde se la veía acomodando sus ropas de forma extraña, si bien no se llegaba a apreciar los billetes. Una vez planteado el asunto a la trabajadora, ésta se lo comunica a su novio quien no dudó en llamar a la empresa para amenazar a varios empleados de la sección de contabilidad.
Amanda avisó en casa que la empresa le proponía someterse al polígrafo, sus padres acudieron a la empresa asegurando que su hija era inocente y que la “niña” había jurado por la salud de su padre (enfermo de cáncer) que ella no había sido. Delante de los padres se le invita nuevamente a Amanda a que se someta al polígrafo alegando que si no ha sido ella nada tiene que temer. El padre, hombre de honor, dijo querer consultar el tema con unos abogados y en eso quedamos.
Unos días después acudimos a la sede de la empresa, allí nos espera el Jefe de Seguridad, Amanda, su padre y los abogados de la familia, quienes solicitan (en reunión aparte) conocer el texto de las preguntas para verificar que las mismas no interfieran en asuntos personales, pues solo aceptarían las relativas al hecho que se investigaba.
Terminada la sesión la empresa comunicó que los resultados del polígrafo eran muy claros y que Amanda era la presunta autora de la sustracción.
La empresa concedió unos días para que Amanda reflexionase sobre el asunto antes de poner los hechos en conocimiento de la policía. Esa misma tarde el Jefe de Personal recibió la llamada del padre de Amanda pidiendo una cita para el día siguiente. Durante el encuentro el padre relató que su hija se había derrumbado en casa pidiendo una segunda oportunidad. Este buen hombre devolvió inmediatamente 35.000 Euros que había recuperado de su hija, a la vez que solicitaba un calendario de pago para hacer efectivo el resto del dinero.

Exámenes en Casos Criminales y Centros Penitenciarios |
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Polyscan IPS, es la única empresa que hasta la fecha ha sido autorizada a realizar evaluaciones poligráficas en prisiones españolas.
A instancia de parte hemos acudido a centros penitenciarios a evaluar la credibilidad del testimonio de personas privadas de libertad, acusadas de delitos muy graves. En algunos casos se trataba de gente que necesita probar su inocencia, en otros ayudar a determinar las circunstancias en que se produjeron los hechos que les han llevado a la privación de libertad.
A continuación relatamos casos que por distintas razones han sido significativos durante nuestra trayectoria profesional. Por razones obvias, en algunos casos, omitiremos o modificaremos cualquier dato que pueda identificar a los protagonistas.
EL CASO ARNY
MADRID. 1997- Decía una crónica de la época firmada por el periodista de El Mundo Manuel Contreras «Queda la satisfacción moral, pero el daño es ya irreparable». Los famosos imputados en el caso Arny recibieron ayer la noticia de su absolución por el juez con una mezcla de alegría y rabia por los perjuicios ocasionados por un proceso de dos años y medio en el que fueron imputados sin -según señalaron- ninguna prueba fundada.
La Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla dictó ayer la esperada sentencia sobre el caso Arny, que absolvió a 32 de los 49 imputados, entre ellos cantantes, humoristas, un juez de menores y un presentador de televisión.
Para entonces Jesús Vázquez no había alcanzado la fama y popularidad que disfruta hoy. Sin embargo que su nombre fuera incluido por uno de los testigos en el caso no hacía más que enturbiar su futuro televisivo. Fue entonces cuando Ángel García director del programa “Zoom” que se emitía los sábados por la tarde en Telecinco le propuso someterse al polígrafo para demostrar a todo el mundo la verdad.
JESÚS VÁZQUEZ ANTE EL POLÍGRAFO
Como sucede habitualmente cuando trabajo para la televisión, y pese a que algunos profanos aseguren lo contrario, Jesús Vázquez se sometió a una dura prueba de la que al final salió reconfortado, seguro de haber dado un paso importante en su vida.
Iniciamos la sesión a solas, en un rincón de un plató de televisión que garantizará un ambiente controlado donde Jesús y yo pudiéramos revisar el caso, lejos de cámaras y micrófonos indiscretos. Durante la primera hora de trabajo Jesús se mantuvo distante, reservado, protegiendo lo que no había comentado nunca a un extraño, su condición sexual, seguramente porque de alguna forma creyó que admitir su orientación podría influir en mi criterio a la hora de emitir un dictamen. El polígrafo emitía señales claras de que Jesús mentía a las preguntas de control como ¿Alguna vez has deseado sexualmente a un hombre…? De pronto Jesús me miro y dijo, basta ya, es cierto, soy homosexual pero no he tenido nada que ver en el asunto Arny. Liberado de esa carga entramos directamente a tratar el asunto del caso Arny, donde uno de los testigos le acusaba de haber tenido relaciones con él.
Después de tres horas de trabajo el polígrafo arrojaba un resultado claro, Jesús Vázquez fue imputado falsamente. Decía la verdad cuando afirmaba no haber tenido relación alguna con el asunto. Un año después La Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla confirmó su inocencia.
EL ASESINATO DE ANA ORANTES
GRANADA, 1997. Requeridos por la defensa de José Parejo Avivar nos personamos en el Centro Penitenciario de Granada acompañados de un psicólogo, para evaluar las circunstancias en que se produjo la tragedia. La defensa de Parejo pretendía que mediante la aplicación del polígrafo pudiésemos demostrar una de sus tesis, en concreto si el crimen se produjo de forma no premeditada.
Después de dos días de intenso trabajo, Parejo no solo confesó como premedito el crimen sino que además relató las palizas que venía prodigando a la víctima desde muchos años atrás.
EL SARGENTO AMERICANO - US ARMY 108IN DIV
Recibimos de unos abogados de New York el requerimiento de asistir a uno de sus clientes, se trataba de un sargento del US Army 108IN DIV, destinado en Irak, que había sido trasladado preventivamente a una base americana en Frankfurt, Alemania.
Al B. había sido acusado por una mujer soldado de su compañía de agresión sexual. Sus abogados, lejos de confiar la prueba poligráfica a un experto militar, recurrieron a un servicio civil como Polyscan IPS para demostrar la inocencia de su defendido.
Nos desplazamos a Alemania, durante todo un día estuvimos evaluando el testimonio de Al B., tras dos sesiones de trabajo concluimos que el sargento era inocente, no habiendo protagonizado los hechos que le imputaban. Meses después, retirado del ejército Al B. nos envió un email agradeciendo nuestros servicios.
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